miércoles, 10 de marzo de 2010

Diferencias de sentidos...

Hay ciertas diferencias que están a la vista, otras hay que buscarlas. También existen muchas similitudes, pero esas parecen estar bien escondidas. Bah!!! como en todos lados. Quizás aquí por ser menos y un poco más ordenados no se vean, o quizás sea yo que al estar de paso no las encuentre.

Pero a simple vista hay grandes diferencias. Por ejemplo, la humedad. Más de uno estará pensando mira lo que se vino a fijar. Pero es cierto, acá el clima es más seco (a pesar de que llovió un día entero y no pude ir a la playa). ¿Cuáles son los beneficios? No se te humedecen las criollitas. Podes dejar un paquete abierto todo lo que quieras y no pasa nada. En la plata si abrís unas traviata a la mañana y dejas el paquete arriba de la mesa, para las 3 de la tarde no las podes ni comer.

Otra diferencia notable. Acá los agentes de tránsito o patrulla urbana, te educan y explican cómo son las normas. Allá te incitan o invitan a que las quiebres para luego multarte. Por ejemplo, si te paras en doble fila, se acerca un agente y te invita a que gentilmente te retires del lugar y además te ofrece amablemente una alternativa para solucionar el problema de donde estacionar. Caso contrario, en la ciudad de las diagonales, hay un juego que se llama a ver en que cuadra se estacionan más autos en doble fila, el ganador se lleva de regalo una decena de puteadas en varios o idiomas, una molesta sirena que suena durante minutos o en el mejor de los casos una multa de trescientos pesos.

Ya que estamos en el sector automotriz. No me van a creer, acá no hay bocinas. La gente no se vuelve loca si te demoraste un segundo más en ver que el semáforo cambio y vos no moviste. Acá la gente que se recibe no toca bocina, saluda al feliz egresado con un beso y un abrazo sin necesidad de hacer mucho ruido para que el resto se entere. De la misma manera, la gente escucha la radio o música con los volúmenes normales, sin necesidad de aturdir al del auto de al lado. Los parlantes vienen de fábricas y no se les agregan estéreos para salir a provocar el encendido de las alarmas de los autos estacionados. Ni hablemos de las motos…

Otra cosa (si me permiten), hubo algo que me llamo poderosamente la atención. Como en toda la Argentina, en Madryn también hay corrupción y por ende movilizaciones o reclamos por parte de un sector de la población, por lo general de los que menos tienen.

Contextualizo: Por estos días se genero un conflicto por el reparto de nuevas vivienda. Resulta que hay gente nativa del lugar en lista de espera para recibir su preciada casa; pero a la hora de repartir se vieron beneficiado otras personas que no son del lugar. La bronca estallo y la movilización no se hizo esperar. Como indica la historia, todos a la plaza a reclamarle al gobernador, previo paso por el intendente.

Si alguien está esperando leer una crónica que comienza con calles cortadas, gomas incendiadas y batucadas acompañadas por tipos con la cara tapada, seguido de algún palazo y porque no una leve represión policial, debo decirles que no fue así. He visto algo que realmente me asombro.

Aproximadamente 60 personas, ubicadas en la vereda de una plaza, sin hacer un solo ruido, mucho menos molestando a los demás y con carteles que decían: “Sr. Gobernador con todo respeto queremos una casa para nuestros hijos”, “nacimos en Madryn y queremos vivir aquí”, mientras un grupo de cinco personas ingresaban a la municipalidad para informarse sobre lo ocurrido, todo esto acompañado de cinco efectivos policiales y el movilero del canal local.

No pude evitar recordar que a la vuelta de mi casa, no hace mucho, un grupo de 15 personas cortó calle 47, incendio gomas, puso música a todo lo que da y genero un caos vehicular de la concha de la lora, para reclamar un aumento de 50 pesos para 5 compañeros que no entraban en un plan de no sé qué cosa. ¿Hace falta aclarar, que además en el lugar se encontraba dos docenas de policías y otra media de periodistas?

No quiero decir que este mal reclamar por algo que le corresponda, en este caso 50 pesos. Pero si no puedo evitar ver las formas de unos y otros. Le están robando una casa que les pertenece y tratan “con todo respeto” al gobernador, mientras que por 50 pesos arman un quilombo de la puta madre. Hay una diferencia, ¿No? Saquen sus conclusiones, las mías están a la vista.

Por último, hoy recordé que era eso que algunos llaman silencio. Fue muy loco darme cuenta de la ausencia del sonido durante un tiempo determinado. Estaba apoyado sobre el capot de la camioneta estacionada afuera de la facultad de ciencias biológicas, cuando de pronto me di cuenta que no oía nada. Un poco tenía que ver con la poca presencia de personas y autos en movimiento y por otro lado influyo la paz y el cuelgue que te genera mirar hacia el mar y la nada misma.

Ahí entendí o termine de confirmar la idea de que los sentidos (incluyendo el sentido común y en especial el del oído y el habla) varían según en el lugar o las situaciones que nos toca vivir. Estará en la capacidad o inteligencia de cada uno darse cuenta cuándo y cómo utilizarlos

Se preguntarán por las similitudes. Hoy encontré una que no importa en qué lugar del globo me encuentre no va a cambiar nunca.

Se llama mala suerte…

Por el Chino
DesdePuertoMadryn


lunes, 1 de marzo de 2010

Un día en el quirófano - ¿Ultima parte?

"Que si hubiera habido algo que pudo ayudar,
no tendríamos que haberlo dejado escapar...
y esperar resulta tan difícil,
y esperar resulta tan difícil".
Te arrepiento - Massacre Palestina

- Buen día...
- Buen día... ¿que necesita?
- Vengo a internarme.
- Ah, si...tome asiento que ya lo llamo. – dijo la secretaria con cara de “a este pibe lo tengo de algún lado”…

Si, señora soy el que hace de repartidor de pizzas en la novela valientes. Claro, como no se va acordar si hace 6 meses vine con esta misma cara de dormido a internarme para realizarme una distensión del tendón de Aquiles, cuyos resultados todavía no están a la vista.

Eran las 8.20 cuando me designaron la habitación 221 en el segundo piso del Sanatorio Argentino de La Plata. Una hora más tarde me tenía que vestir para la ocasión por que los camilleros pasarían a buscarme para una vez más recorrer el hospital acostado en una camilla con cara de: Otra vez sopa…

Puntuales como de costumbre, los amigos vestidos de celeste estacionaron la camilla al pie de la cama. De un salto y ya con el camisón puesto, me acosté boca arriba en un nuevo viaje hacía el quirófano. Como el camino ya lo conocía, me dedique a escuchar las siempre divertidas conversaciones de los camilleros.

- AAAhhh, hoy vino clarita… - dijo uno.

- Si. Si te agarra te llena el estomago de agujeros. – acoto el otro, en un tono casi Borgeano

.- Vos bien sabes que a lo único que le tengo miedo es al cuco, y yo duermo con la luz prendida. - Concluyo al mejor estilo Cortazar, único en su especie.

Mientras me reía de lo acontecido dentro de ese ascensor, pensaba en si estos camilleros serían así con todos los pacientes o solo conmigo. El hecho era que un poco de humor antes de entrar a una operación no viene nada mal, aunque para mí parezca una cosa de todos los días.

Llegamos al quinto piso, la puerta se abrió e ingresamos a sector pre-quirófano. Los camilleros me desearon suerte un par de veces y quede en manos de una enfermera cuya cara también me era conocida. Ahí nomas me acomodo sobre un costadito, como quien queda en una sala de espera, nada más que me encontraba semi en bolas, acostado en una camilla y viendo como el indio Amado terminaba de dar las ultimas puntadas a un pie que había sufrido una fractura del quinto metatarsiano.

Diría que era un buen espectáculo si no fuera porque en minutos esa sería mi pierna. La enfermera alertada de que me había dejado en una mala posición, corrió la camilla un metro más atrás. Ahora si no veía nada, pero lo que había perdido en visión lo gane en audición. Me encontraba ubicado entre las dos puertas de entradas a los quirófanos 1 y 2; y mientras limpiaban y acomodaban el uno para hacer mi ingreso triunfal, en el dos, un grupo de seis médicos se preguntaban si era normal que la herida que habían hecho sangrara tanto. En ese momento di gracias a que me operaban con anestesia local.

- Che, como sangra no? – Dijo una voz asombrada.

- Si. Hasta lo que yo sé, es normal. – Acotó otro, no muy seguro.

En ese momento se acerca un medico y tocándome el hombro, pregunta en voz alta:

- ¿A este es el que hay que amputarle la pierna? – Pregunto con voz de que loco soy.

- No. Yo vine por el cambio de sexo. – Respondí mientras pensaba: “Vieeejoooo Puto”.

Luego de preguntarme el nombre, vino la pregunta obvia. ¿Qué te paso?[1] Una respuesta sencilla y sin detalles fue interrumpida por una enfermera que lo llamo de urgencia. El doctor sin perder tiempo se calzo los guantes y se sumo al resto que estaban analizando si tanta sangre en el cuerpo del operado era buena señal o no. Yo mientras tanto espiaba por el reflejo de una ventana y veía como las enfermeras iban de un lado a otro buscando los utensilios necesarios para detener la hemorragia.

Llevaba 45 minutos de espera, por lo que mis nervios prequirúrgicos se habían dispersados entre una cosa y otra. De repente, una voz femenina me aviso que en 15 minutos más me atendían, como si estuviera esperando para comprar un kilo de asado en la carnicería de Sánchez.

Víctor Hugo anunciaba por la radio que eran las 10:30 cuando ingrese al quirófano. Otra cara conocida me daba la bienvenida, esta vez era el anestesista que venía a ubicarme en posición de: “agáchame la cabecita y no te muevas. Dale que no duele”. La peridural corría por mi espalda rumbo a las piernas y los primeros temblores empezaban aparecer.

Una enfermera se acerca y pregunta si me encuentro bien y coloca otra vez la manta verde frente a mis ojos. Mi visión quedaba reducida, mientras que los oídos se agudizaban para escuchar una vez más las palabras mágicas: BISTURI…


[1] En lo que va de este año 2010, las estadísticas muestran que esta pregunta ya fue hecha más veces que en todo el 2009. Lo que hace que el autor empiece a contestar de mala gana y hasta se enoje a tal punto que conteste de mala forma, mostrándose descortés y a veces agresivo. “Sabrán entender”.

viernes, 5 de febrero de 2010

La historia sin fin...

Parece ser que en este cuento, nunca habrá una última parte. Las certezas desaparecen como por arte de magia y la incertidumbre tomo el papel principal de esta historia. El tiempo que siempre actúa como cicatrizante parece estar vencido. Mientras tanto, con su renguera del perro tradicional, la ilusión continúa adelante por un camino que esta sin marcar.

El presente sigue el guión al pie de la letra con la intención de convivir de la mejor manera con el futuro, pero el pasado, conflictivo por naturaleza y uno de los actores principales, no se quiere bajar del escenario. A todo esto, el director ya no sabe que pensar; de lo que si esta seguro es que no va a presentar la renuncia y dirigirá esta obra hasta que el fin se digne a volver.

Desde un comienzo, incontables personajes se hicieron presentes. Unos pocos se animaron a proponer ideas que dieran un cierre a esta historia; mientras que la gran mayoría se hizo presente, sola para ver de qué se trataba. Es sabido que muchos actores renunciaron, otros fueron echados y otros tantos se fueron y se irán sumando a esta historia que parece no tener fin…

Por El chino...

martes, 12 de enero de 2010

Gracias por las voces...

Ey, a dónde querés llegar?
Ey, cómo la querés vivir?
Ey, lo que ahora no valoras
después ya no va a existir.
Ey, qué es lo que oís cuando hablas?
Ey, sentí como respiras
Ey, lo tuyo debe valer más
de lo que vos pensás
Y así sin más soñás

Vos que ahora te sale robar
Y vos, porqué te reís de él?
Y yo que con la boca me da
Y con la cabeza no se, no se
Y así sin más mordés
Y así sin más mordés

Para ver el video: http://www.youtube.com/watch?v=k3Te77x47OY

martes, 5 de enero de 2010

Feliz Na...Feliz Añ.. Se feliz y no jodas...

Empece el 2010 como termine el 2009: Diciendo pavadas. Me jure y me re jure no decir boludeces y tratar de meter la pata lo menos posible este año, pero no lo logre. Parece que meter la pata es mi deporte favorito. Pasada las primeras dos horas y treinta y cinco minutos de este año, mi bocota se abrió y tiro la frase que tres días antes había prometido no decir. Como siempre me hice el boludo y pedí un brindis para el año que recién comienza.

"Las fiestas", por fin un feriado que lleva el nombre de lo que verdad se hace.

"Feliz Navidad", es la frase que más escuche, aunque debo reconocer que menos que otros años. Mi pregunta es la siguiente y también sirve para el “Felices pascuas”: ¿cuándo uno le desea una feliz navidad a otro, qué es lo que realmente le está deseando? Analicemos:

Cuándo uno le desea un feliz cumpleaños a alguien, es entendible por que el flaco nació ese día y puede que sea una fecha especial, entonces le deseas que le toque un lindo día para el asado, que la cerveza este fría y demás. “Feliz día doctor”, claro, el flaco estudio 7 años medicina, si no se lo decís se va a sentir para el orto. “Feliz día del amigo”, el flaco lo sabe, estas todo el día con él, pero si no se lo reafirmas ese día, puede que el finde que viene se vaya con tu novia. Yo no me arriesgaría.

Ahora bien, que carajo se le está deseando al otro cuando le decís “Feliz navidad” o “Mery crismas”1. Me tome el trabajo de ser el mala onda de la noche y preguntar a familiares, vecinos y amigos esta pregunta. La mayoría me dijo que ese día nació jesús. A lo cual mi expresión fue: Mira vos, che…y yo qué culpa tengo.

Me cuesta entender por qué alguien saluda a otro o le desea un (traducido al castellano): “feliz día del nacimiento de jesús”, por algo que no es suyo y que ni siquiera se sabe si realmente fue ese día2. Ósea, yo no soy creyente y está más que claro, pero la gente sigue consumiendo lo que los demás les imponen, en este caso, la institución iglesia.

Está todo bien. No voy a cambiar el mundo, pero solo les pido que no me rompan las pelotas cada vez que digo que las navidades me parecen una cagada, más allá de lo bien que lo puedo pasar a la noche en una fiesta.

Ni hablemos de Fin de año. Qué no falta nunca el boludo que viene el 31 a la tarde y te dice: “hasta el año que viene”, “nos vemos el año que viene”, y se ríe con su mejor cara de que jodón soy, sabiendo que al otro día cambia el año. Pero porque no te compras un bosque con dos leones adentros y te perdes.

Desdeel3a promete que ya sea 2009, 2010 o 2066, va a mantener su estilo de subir estas pequeñas boludeces que a uno se le vienen a la mente, para que usted que esta de ese lado leyendo y pensando en lo mal o aburrido que esta el autor, pierda algunos minutos de su vida frente al televisor mirando a tinelli o escribiendo en el muro de facebook.

No me lo agradezca….

1. veterinaria sueca.
2.http://es.wikipedia.org/wiki/Navidad

El Chino...

Mis deseos para este año son:
- Que dejen de pasar a Sandro en todos los canales.
- Que no me rompan mas las bolas preguntando por la tesis, la pierna o el laburo.
-Que sean libres de hacer los que se les cante el culo sin joder al resto.
-Que River termine entre los primeros 15.
-Que si se muere otro famoso no esté las 24 hs en los 72 canales.
-Que Marcela Kloosterboer se saque el flequillo y me llame.
-Que los que van hacer una cagada lo piensen dos veces o me llamen antes, así no estoy cerca.

-Que si están aburridos/deprimidos no le caguen la vida a sus familiares o amigos.

He aquí el mensaje para estas fiestas:

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La historia de amor mas corta del mundo

Cuando entre al hostel El retorno, ubicado en la soleada ciudad de Puerto Madryn, la vi de espaldas sentada frente a una computadora. Otra mujer mucho mayor se presento y dijo ser la dueña del lugar. Me saludo y me pregunto si precisaba algo. Nunca escuche lo que me dijo. Luego de un segundo, sin mirarla a la cara, le conté que hacía tres años le habíamos alquilado una casa frente a la playa y que hoy venia con esa misma intención.

Por suerte entro mi viejo y se encargo de ese tema. Mi vista estaba clavada en esa espalda morena, quemada por el sol de vaya a saber que playa del viejo continente. Estaba seguro que no era argentina, pero hasta que no la viera a los ojos o la escuchara hablar no me daría cuenta.

- Viste lo que es eso?, me dijo un flaco que estaba al lado mío con la misma cara de "Me caso, me divorcio y me vuelvo a casar"... Le pregunte si la conocía y sin decir una palabra se mordió los labios y cerró los ojos. En ese momento no pude evitar ponerme celoso. Era amor a primera vista y eso que todavía no la había visto. La situación continúo como si nada. Mi viejo charlando con la dueña. Dos huéspedes de origen ingles compartían una charla con visitantes islámicos y yo sin importar que en cualquier momento un hombre de barba larga y turbante pudiera inmolarse sin previo aviso, continuaba mi interrogatorio para saber algún dato más sobre la chica de vestidito rojo y pelo corto despeinado.

- Es francesa, 21 años y no sabes la figura que tiene. Espera a que se pare. - (ya es tarde, pensé...jajá) Me dijo el flaco, que hasta el momento solo se había hecho mención a que era uruguayo y hacia 3 meses que estaba en Madryn robando besos a las extranjeras a cambio de enseñarles el habla castellana. Sonó el timbre y el flaco, que ya me empezaba a caer gordo, fue abrir la puerta.

Yo, quietito. Mirando. Observe que la chica estaba poniendo algo en su muro de facebook. (Ahí me di cuenta de la magnitud del gigante). Mire con que nombre figuraba, pero lo único que alcance a divisar fue su cara de loca desquiciada. En la foto aparecía con los ojos torcidos, la lengua afuera y los pelos totalmente sin estilo alguno. ¿Dónde firmo?....

No estábamos por ir y ya me estaba poniendo mal. El amor de mi vida frente a mis ojos y no la iba a conocer. Ahí recordé, las miles de veces que había sufrido la misma pena. En el subte, en un recital, en la calle, en la vida...Uno anda por ahí enamorándose de esas chicas que todos ven pero ninguno mira…

De repente se dio vuelta. Me tomó por sorpresa, en el único instante que le saco la vista de encima, ella me miraba fijo. Mi instinto había vuelto acertar1: era simplemente simple.

Volvió a mirar el monitor y luego otra vez hacia mí. Nos miramos fijo. El tiempo pareció detenerse. El momento tan esperado había llegado. Me quede mudo. Estaba seguro que ella iba a decir algo; y entonces fue ahí que con su acento franco español, pregunto:

- ¿ Estás esperando para usar la compu?...

Ehhh..Ahhh..No, no… - Conteste con una voz totalmente quebrada e inentendible…

Ella se dio vuelta y siguió como si nada. Yo salí rumbo a la playa, pero la lluvia torrencial me lo impidió. Nunca más la volvería a Negritaver. El cielo estaba triste, una nueva historia de amor había fracasado…


Por El chino...

1: Recordatorio: Chequear esa información.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El apocalipsis de los Blogs


“Internet, como la conocemos hoy, ya fue”, advierte Leandro Zanoni –periodista y editor de e-blog, pionero en el universo blogger dedicado a temas de medios digitales y cibercultura–. “La web son computadoras conectadas, y no sitios web con direcciones fijas. Hoy los blogs no pueden prescindir de las herramientas de las redes sociales. Para los chicos ahora internet es Facebook, su contacto con la web empieza y termina ahí, casi no la usan para otra cosa. Con este panorama creo que los blogs encontraron su meseta, y es probable que cada vez surjan menos, pero los que ya están se van a consolidar aún más”.

Se estima que hay alrededor de 500 mil blogs argentinos, aunque censar lo virtual es una tarea tan sinuosa como inútil. Quizá como un resabio de la cultura analógica aún persiste la tendencia de cuantificar todo lo que sucede en internet. Pero la foto siempre sale movida, porque la web va más rápido. Durante la época de auge de los blogs (2005-2006) se decía que en el mundo se abría uno nuevo por segundo (86.400 por día si se quiere ser más espectacular, y 31.536.000 por año, si tiene ganas de hacer cuentas). Lo cierto es que el 30% de ellos era abandonado antes de los tres meses. O según Technorati –el buscador especializado en bitácoras– habría ahora algo menos de 100 millones. Nada dura demasiado en la web.

Hace un año la revista Wired –quizás el máximo referente del periodismo tecnológico– anunciaba algo así como “la muerte de los blogs”, incluso la propiciaba. El periodista Paul Boutin hacía un llamado a no abrir nuevos blogs y recomendaba cerrarlos a quienes tuvieran uno. ¿Los motivos? Que la blogósfera ya no era un espacio expresivo y práctico, y que las nuevas herramientas de la web 3.0 (de las redes sociales) serían mucho más útiles y fáciles de usar. Las profecías funerarias son muy frecuentes en el universo de lo mediático: la fotografía mataría a la pintura, el cine a la fotografía, la televisión al cine e internet a la televisión. Pero no. En el libro El fin de los medios masivos (Ed. La Crujía, 2009) el especialista Hugo Kuklinski asegura que “todos los medios se reconfiguran con la convergencia” y que ninguno ha logrado “matar” a otro. En este sentido, “los blogs están mutando rápidamente y en esa mutación algunos creemos que se convertirán en otra cosa: ¿e-magazines?”, se pregunta.

En estas pampas, Zanoni sabe que su e-blog mutará pronto: “No sé si se convertirá en una aplicación o en qué cuernos, pero sí sé que si tenés un blog tenés que ir adonde esté la gente. Y hoy la gente está en las redes sociales. Ahí es en donde se puede sumar más público e incluso postear directamente y recibir comentarios que no son anónimos. O sea que también Facebook tiene algunas ventajas comparativas. Por ejemplo, hay una herramienta que se llama “Facebook connect” a través de la cual se pueden ver los perfiles que visitan a determinados blogs. Y todo va en esa dirección: las redes sociales son la cancha en la que se juega el partido. Facebook es una aspiradora de la web que se está chupando todo el contenido. Cualquier cosa que se está haciendo hoy en internet no va a poder evitar pasar por alguna red social”.

Varios de los que antes pensaban hacerse blogueros, ahora se mudan a redes como Facebook y Twitter. Pero el éxodo, quizá, lejos de debilitar a los blogs, los fortalezca en su entidad: como espacios expresivos y refugios de autor. Al fin y al cabo el blog no es un género literario, sino una herramienta como tantas otras. “Hay blogs personales, grupales, literarios, de empresas, de lanzamiento de producto, diarios de viaje, de acciones publicitarias precisas. ¿Y qué tienen en común? Nada. Solamente el formato: el último post va primero, tiene un título, comentarios”, dice Zanoni, quien además destaca que el universo blogger en la Argentina está muy desarrollado, que hay muy buenos contenidos y “son cada vez más profesionales”. Los blogs se parecen cada vez más a los sitios web, y viceversa. Mientras las fronteras en internet son cada vez más difusas, sus tendencias y saltos evolutivos se presentan como espasmos. El surgimiento de cualquier cosa es rotulado como “boom” y su atenuación no puede hacer menos ruido: se la llama “muerte”. Por estos vaivenes han pasado “las puntocom”, “second life” y ¿los blogs?

Revisando evidencias podría decirse que quienes no tienen mucho para decir no pueden sobrevivir en la blogósfera. ¿Pero sí pueden tener larga vida en Facebook? (los signos de interrogación fueron puestos para evitar demandas e insultos). “La mayoría de los blogs son unipersonales porque la motivación principal sigue siendo expresiva. Quizás el interés comercial llega después. Pero si surge antes, en general fracasan, porque pierden ese potencial de chispa que necesita el blog. Ninguno de los más exitosos surgió con la idea de hacer un negocio”, dice Zanoni –que además maneja una agencia de publicidad que pauta en blogs–.

Nadie sabe aún si en unos años –que siempre son pocos– los medios no estén anunciando “el fin de las redes sociales”, pisoteadas por un nuevo “boom”. Mientras tanto, allí están los blogs, glosados en estas líneas por un diario que aún se imprime en papel. En el reino del revés también hay ejemplos que funcionan como excepción: en Chicago y San Francisco mucho de lo que se publica en blogs sale impreso en papel en The Printed Blog, un curioso semanario que emprendió el camino inverso de la transformación mediática. Aunque más no sea para arrogarnos el curioso goce de la primicia, anunciamos aquí su próximo deceso.

Por Patricia Barton
Diario Critica

viernes, 6 de noviembre de 2009

Volvimos... Puede que se arrepientan...

Recuerdo que un día como hoy pero hace 6 meses, sentado en esta misma silla (la cual ya es parte de mi vida) ubicada en desdeel3a, daba inicio a este blog que lleva como nombre el lugar donde habito y paso (por ahora) la mayor parte de mi tiempo.

Un miércoles 6 de Mayo del corriente año, colgaba mi primer post. En él, me preguntaba acerca de estas nuevas herramientas que la Internet nos brinda a cada uno de nosotros, para que desde nuestro lugar de vida en este planeta y a un precio accesible, pudiéramos mostrar al mundo nuestras ideas, pensamientos, escritos, estados de ánimos, locuras, fechas de cumpleaños, o simplemente para que Diego le pida una frase al cantante de Daddy Yankee, y este le responda: Su frase fue: "Rompe, rompe, rompe!".

Siguiendo por momentos, un pensamiento de la corriente que nos brinda la escuela de la querida Violencia Rivas, en la voz de Diego Capusotto podría decir que:

Ésta (si éeesta) y un sin fin de Péeelotudeces mas que hoy te brinda Facebook y que nosotros sin tener otra cosa que hacer mas que pelotudear, consumimos de una manera que ya esta rozando la gula, sin darnos cuenta que nos puede caer pesado y agarrar así lo que yo en este preciso momento acabo de inventar: que es una fuerte “Diarrea Mental”, donde nuestro cerebro expulsa todas las buenas y malas ideas por igual, dejando nuestra cabeza completamente vacía, para que otro pelotudo, que hoy no pudo conectarse a Internet por que se le cayo el sistema a Fibertel, tenga la suerte de que una sola idea quede prendida de su cerebro y así convencer al resto de que lo que el dice o afirma es completamente veeeeeeerdad.

Maamaaaaaa!!!. - Callate hijaaaa de puta … Fueeraaa perrooo

En aquella primera publicación de mayo, realice un par de preguntas a las cuales intentare dar, al menos, una minima respuesta. La primera de ellas era:

¿De qué me estoy perdiendo?. El ser humano es, de por sí, un ser curioso. Siempre queremos saber un poco mas, no importa si el tema es de nuestro agrado o no, pero nosotros queremos saber que paso o que va a pasar. Es algo natural, es innato. Ya de chiquito nomás, nuestras madres nos decían no toques!!! Y que hacíamos? Íbamos, tocábamos y posteriormente lo hacíamos pedazos (en mi caso) y con nuestra mejor cara de boludo decíamos “Yo no fui”. Esa curiosidad de saber porque no se podía tocar, si lo teníamos tan al alcance de nuestras manos, nos lleva de una manera un poco irracional (sin querer queriendo según el chavo del 8) a querer saber de que se trata eso que todo el mundo llama: “Ayyy tenes face, que copado agrégame”.

Siguiendo con el ejemplo de los chicos, algo similar pasaba cuando el vecino u otro nene en la escuela se compraba la cartuchera del hombre araña y te hacia saber que vos no la tenías. En este punto podemos dar una minima respuesta a la segunda pregunta:

¿Estoy fuera de moda? Volvías a tu casa al grito de “quiero la cartuchera del hombre araña, quiero la cartuchera del hombre araña, mama cómprame la cartuchera del hombre araña, quiero la cartuchera del hombre araña…quiero la…”. Bastaaa…para que queres si ya tenes la de Superman, Linterna Verde, Aquaman y Bonqui Buuuuh. Pero mamii: Pepito, Jorgito, Pedrito y 78 amigos más se han unido al grupo “Yo tengo la cartuchera del hombre araña” y yo me estoy quedando afuera…

Nooo podes, no tener la cartuchera del hombre araña. No seas hija de puta, anda a comprarle ya la cartuchera al pibe.

Claro, el quedarse afuera es una cagada. Imagínate como te sentirías si vas a un bar, entran tus amigos y vos no; o todos van al recital de Jambao y vos no conseguís entradas. Un garrón, te queres matar. En el próximo asado van a estar todos hablando de lo bien peinado que estaba el tecladista y se van a cagar de risa de los dientes del que tocaba la guitarra y vos estas totalmente out (siamo fuori de la copa un jorno tristisimo). No podes ni siquiera meter un bocado y no haces otra cosa que reírte de cómo se ríen los demás, que para esta altura ya no los ves como tus amigos.

Entonces, una vez mas y sin querer queriendo te vas inclinando por la idea de tener lo que tiene la mayoría. Creo que la palabra, es CONSUMO… Ella que es linda y famosa se hace flequillo, y que haces vos? Que no queres perder a ese chico que el otro día te guiño el ojo (por que era tu compañero al truco mallorquín y tenia la sota de oro); salís corriendo a la peluquería más cercana o en el peor de los casos llamas a un amigo que esta estudiando corte y confección para que te deje linda igual que la de la tele. Claro que si le preguntas a tu espejo: ¿Espejito, espejito quien tiene el flequillo mas bonito? Te va a responder: Marcela kloosterboer.

Claro esta que las personas que no estamos muy convencidos de pertenecer a esta comunidad y mas de una vez no rehusamos a abrir una cuenta en Facebook o plantear excusas tales como: “Es una cagada”, “Lo tengo solo para mirar fotos”, “Lo uso solo para los juegos” o una nueva que creo que tengo la exclusividad y es raro de oír: “Un amigo que estaba mas al pedo que yo, organizo un grupo para que yo me lo hiciera y como me seguía negando, me lo hizo él”. Claro esta que yo después entre en este sistema y cualquier excusa me quedaba bien. Podría extenderme un poco mas con este tema, pero lo dejare para mas adelante.

Por ultimo, aquélla noche de mayo, estaba convencido (al igual que hoy) que el blog me resultaba mas interesante aludiendo que: “Muchos lo utilizan como medio de información, otros para publicar los escritos que quizás alguna editorial nunca publicará y otros, simplemente como un lugar para descargar emociones, conocimientos, estados de ánimos, etc.”

Es por eso que hoy, 6 de noviembre del 2009, fecha de mi “Falso Cumpleaños”, vuelvo a dar vida a este espacio, que por cuestiones relacionadas a estados de ánimos, recuperación física y psiquica de cuestiones del pasado habían trabado momentáneamente las ideas del autor.

Una vez más os invito a “compartir historias, anécdotas, locuras, imágenes, risas, recuerdos, conocimientos y todo aquello que usted crea conveniente para que otra persona que no esta en este lugar, lo esté…

domingo, 18 de octubre de 2009

Colgado de una rama...

Para aquellos que aún siguen entrando en busca de algún nuevo escrito, o que por pura costumbre se dan una vuelta por desdeel3a, el autor les pide las disculpas correspondientes por haber abandonado (momentáneamente) el cuidado de tan dichoso lugar...


desde ya sepan disculpar...y se estima que a medida que la movilidad mejore las ganas retornarán...

saludos...


martes, 11 de agosto de 2009

Un día en el Quirófano - Ultima parte

..."Y si llego a mi fin intentando sere un vencedor, porque es mejor intentar que morirse sin sentir tu voz"...
- Callejeros -

- ¿Queres abrir vos o preferís que corte yo? – Pregunto el indio a uno de los ayudantes.
- Dale. ¿Empezamos por abajo? – Contesto un entusiasmado joven medico.

La idea era estirar lo más posible el tendón de Aquiles, para que el pie llegara a los 90º y así lograr que por primera vez en 15 años, mis huellas en la arena o el barro, estén completas, dejando atrás esas largas caminatas en punta de pie, al mejor estilo Julio Boca. Para los que no saben, el tendón de Aquiles se encuentra en la parte inferior trasera de la pierna, entre el gemelo y el talón y lleva ese nombre gracias a la leyenda que relata al héroe griego (Aquiles) muriendo en batalla al ser alcanzado por una flecha envenenada que le dio de lleno en el talón.[1]

El indio me había explicado que en principio iba a desgarrar el tendón y ver cuanto cedía. De alcanzar el objetivo, la operación sería sencilla y en 40 minutos estaba todo liquidado, ya que no se tocarían partes óseas y solo se trabajaría sobre partes blandas (tendones, nervios, etc.). Pero de no ser posible, había que romper las calcificaciones que estén haciendo tope y no permitan el movimiento correcto del pie. Para esto, había que suplantar con dos “tornillitos” (4 y 6 cm), dos huesitos que se ubican en el empeine y que presentaban una fuerte lesión producto de varios años de inmovilidad.

- Voy a desgarrar el tendón. – Anunció el indio -Ya esta…estira de ahí a ver que pasa.

Cuando uno tiene las piernas anestesiadas no siente casi nada. Y digo casi, por que cuando alguien se apoya con ganas sobre el pie, ejerciendo presión para lograr estirar el tendón, se siente una especie de cosquilleo parecido a cuando a alguien se le duerme un brazo producto de una larga siesta en donde el brazo queda atrapado entre la cabeza, la almohada y el colchón.

Las susurrantes voces se entremezclaban con la música de la radio y mis oídos se esforzaban para escuchar algún dato que de indicios de esta primera intervención, ya que el telón verde me impedía ver algún gesto en la cara de los presentes. Al parecer, el tendón no quiso saber nada. Por primera vez en la lluviosa mañana, había dejado de escuchar voces. De fondo sonaba la típica canción comercial que se escucha en cualquier radio local. De repente, volvieron los diálogos y uno de los presentes, hizo un comentario que no logre entender. Enseguida, el indio contesto que esa opción no era viable.

El ayudante había tirado la idea de fijar el tobillo, esto significaría la perdida total del movimiento del pie de por vida, cuestión que ya habíamos descartado desde el momento en que realice la primera visita al Sanatorio. El Dr. Amado, explicó a los presentes que la decisión la había tomado el paciente, y que había sido muy firme en su postura. “Antes prefiero caminar toda la vida en puntas de pie”, me citó el doctor. El ayudante, se corrió un metro para atrás, movió su cabeza y me miro de reojo.

Era la primera vez que lo veía, pero note algo en su cara que no me gusto. Hace un año atrás estuve a punto de realizar esta misma operación pero con unas dificultades mayores que nunca se me explicaron. Gracias a mi desconfianza hacía las personas con cara como las de este tipo, consulte a mi medico personal quien me advirtió de ciertos peligros que nadie me había comentado en esa primera visita al instituto Dupuytren en Capital Federal. Será por eso que a su mirada le respondí con una cara que parecía decir: “vos serás medico, pero la pierna es mía”. Mientras tanto el indio, cauteloso y profesional como pocos, no perdía tiempo y comenzaba la búsqueda de los llamados “topes óseos”.

Llevaba un buen tiempo desde el comienzo de la operación, pero no tenía ni idea de que hora era. No podía ver el reloj, la radio solo pasaba música y el monitor que indicaba las pulsaciones tenía estancado su reloj en las 8.16, hora en que comenzó la intervención. De a ratos me aburría y me colgaba con alguna canción que me gustaba. Una seguidilla de canciones de rock nacional, me hicieron olvidar donde estaba y me llevaron a pasear por un par de recitales. Cerré los ojos y salí de gira. El primer tema fue Pacifico de Los Piojos y enseguida me sitúe en la lluviosa noche del estadio monumental, donde Ciro y su banda se despedían por tiempo indeterminado. Luego viaje al estadio único de La Plata, donde La Renga interpretaba “Detonador de sueños” ante una multitud alocada saltaba sin parar. De pronto, la voz, pero esta vez del indio (y no Solari) me traía a la realidad nuevamente.

- Acá esta el tope. Justo acá. Lo encontré…¿Lo ves? – Se escucho en la sala…

Me despabile un poco y preste nuevamente atención a lo que se decía. Todos los presentes se empezaron amontonar sobre la punta de la camilla para ver el nuevo descubrimiento. Sin perder tiempo, se organizó como liberar la zona y manos a la obra. Atrás había quedado la armónica de Ciro y la batería del tanque, ahora en el ambiente se escuchaba el ruido de una sierra, que es lo más parecido al torno de un dentista pero un poco mas intenso, seguido de un martillo que golpeaba una y otra vez sobre el empeine de mi pie. En ese mismo momento, una enfermera se acerca para controlar el suero y preguntarme como estaba. Con cara de “Acá estamos. Bien. Vos que contas?”, le di a entender que estaba todo ok.

Como les dije, cuando uno esta anestesiado no siente las piernas y por eso, en principio me costo entender que esos ruidos tenían como destino mi extremidad inferior derecha y no si eran los nervios, las drogas o que?, pero comencé a reírme y mi imaginación una vez mas entro en juego. Una serie de chistes negros, sobre la situación hacían que el momento fuera más llevadero. Mientras tanto, los médicos parecían turnarse para ver quien pegaba más fuerte y por ende subirle el volumen a los martillazos. De pronto, otra vez el silencio. La voz del cacique pedía una vez más que se afirmen con fuerza al pie para ver los resultados.

- Che, cedió bastante. – Dijo uno no muy convencido
- Si, pero todavía le falta un poco. – Afirmó el cirujano, que sabía que ese poco se podía conseguir a fuerza de más golpes.

Las sierras y los martillos volvieron a escucharse, igual o con mas intensidad que antes por un par de minutos mas. El anestesista se presentó en la sala, controlo las pulsaciones, toco un par de cables, me miro y se fue. En ese momento mire para el monitor y ví que oscilaban una vez mas entre las 103 y 109, pero de a rato subían a 159 y luego bajaban a 0[2]. Por un momento pensé, me Morí!!! Pero no, estaba igual que antes pero más aburrido. No sabía que hora era y cuanto faltaba. Nadie me decía nada y por eso deduje que todavía me quedaba un buen rato. Los martillazos cesaron y un nuevo intento para llegar a los 90º.

A la expectativa de una palabra alentadora y así como quien no quiere la cosa, una joven mujer, con gorrito y barbijo se acerca hacia mi y me besa en la frente. Un poco desconcertado y sin tiempo a preguntarle nada, me susurra: “ya esta, ya estamos terminando”. Ok. Que hora es? Le pregunte. Nunca me contesto, tampoco la volví a ver. Mientras tanto, el indio pedía dos tornillos, uno de 4 cm y otro de 6, necesarios para tapar los orificios realizados para cumplir con el objetivo.

La enfermera comenzó a preparar las vendas para el yeso, mientras una ayudante cosía las heridas como quien remienda un parche de un pantalón viejo. Entre las 3 heridas realizadas a lo largo de la mañana, me dieron mas puntos que los que saco Pipo Gorosito en el ultimo torneo. Luego de tres horas, la operación había terminado y el indio estaba por dar los resultados.

De a poco, me fueron sacando todo los cables correspondientes y la enfermera retiro la sabana que cubría mi visión. Ansioso por saber, vi un rostro cansado que me mira y me dice: “Como me hiciste laburar. Tenias un quilombo importante”. Para seguir con este vocabulario especifico de la medicina, le retruco: “yo cuando me mando las cagadas me las mando en serio”. El indio, un poco mas distendido, se ríe y me cuenta que el objetivo se cumplió. Costo mas de lo pensado pero se llego. Da unas últimas indicaciones, se despide y me avisa que a la tarde pasa a verme.

Con las piernas aun dormidas, me cambian de camilla para retornar a la habitación 111, pero antes, la enfermera me indica que ni bien llegue pida calmantes. Ya que cuando se pase el efecto de la anestesia, iba a doler y mucho. Le doy las gracias, saludo y emprendo la vuelta. El ascensor desciende al primer piso. Se abre la puerta y ahí estaban ellos, esperándome los dos, como siempre, como nunca. Incondicionales. Para dar hasta lo que no tienen para que esta ilusión se haga realidad.

Ahora solo queda esperar a la proxima primavera, para dar los primeros pasos y aprender a caminar por 3 vez en mi vida...

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[1] Para mayor información, les recomiendo que miren “Troya”, peliculón.

[2] Alguien me explicó que cuando un músculo, tendón, nervio o parte del cuerpo es castigada de esa manera, el corazón reacciona de distintas formas, Se acelera o desacelera. De ahí la variación de pulsaciones.

martes, 4 de agosto de 2009

Un día en el Quirófano - Parte 2


"...La vida nos jugó una broma
y el destino trazo el camino..."
Alex Lora - El TRI

Ricardo, dijo las palabras mágicas (Che, apreta el botón de ahí) y la puerta corrediza se abrió automáticamente. Del otro lado no había nadie. Levante la cabeza y vi que una enfermera venia dando indicaciones para que me cambien de camilla. En ese momento el nestel de Ricardo sonó una vez más y por un instante se me cruzo la imagen de su compañera ansiosa por recibir el cariño del camillero, pero no..Ricardo tenía que ir a buscar a una viejita al segundo piso, que seguramente correría la misma suerte que yo. Luego de desearme las suertes correspondientes para el caso, los hombres de azul me dejaron en manos de la chica de verde.

El pasillo era largo, pero mi recorrido fue corto. A pocos metros doblamos a la izquierda y entramos en el quirófano numero uno. En el centro y bajo dos enormes juegos de luces movibles estaba la camilla principal, lugar donde reposaría por las siguientes tres horas. Un último traspaso de camilla y a esperar…

¿Qué te paso en la pierna? – Pregunto la instrumentista, mientras intentaba encontrar una vena en mi peludo brazo derecho para ponerme el suero.

La pregunta me era familiar[1] y la respuesta podría haberse extendido por horas. Pero analizando el contexto, decidí responder cortito y al pie (que justo). Tuve un accidente.

La chica me miro y dijo lo que dice todo el mundo: “Pobre. ¿Tuviste un accidente de motos?”.[2] NO…es un poquilito más complejo, otro día te cuento.

La chica se ausento por unos minutos y de fondo empecé a escuchar la melodía de una canción conocida pero con la voz de otro autor que también me era familiar. En la radio sonaba “Las Piedras Rodantes”, tema de la banda mexicana “El TRI” en la voz del enano Teysera cantante de La Vela Puerca, cuando de pronto entro a saludarme un hombre de unos 50 y largo años de edad con una cara de feliz cumpleaños bárbara y un gorrito a rayas con colores rojos y blancos. El hombre se presento. Dijo ser el anestesista y además, estar muy contento por el campeonato obtenido por Estudiantes días atrás. Al ritmo de un típico cantito de cancha, el “pincha” comenzó a enchufar una serie de aparatos, prendió el monitor donde controlaría mis pulsaciones, acomodo un par de agujas, saco un algodoncito, lo mojo en alcohol y llamo a su compañera para que le diera una mano.

Hasta ese momento yo no pensaba más que en una sola cosa. Toda la semana había hablado de lo mismo, de la anestesiada que me iba a pegar por un par de horas. Por fin iba a dormir como un bebe, sin sueños, sin sentir nada, despertándome en la cama de la habitación 111 ya operadito y con mis viejos al lado mirándome con cara de ¿Y como te sentís?.

Pero los médicos no manejaban los mismos planes para la ocasión. La enfermera me hizo sentar de costado en la camilla, me indico que abra las piernas y que me agache como para tocarme la punta del pie, mientras por detrás el pincha me iba a pinchar. Había algo que no me cerraba. Me siento nuevamente y le comento que yo había pedido anestesia total y no la peridural. El hombre, con unos años de experiencia encima, hábil en su trabajo, me dice que luego me darían un toque para relajar y ahí nomás la enchufo sin nuevo aviso. Les digo la verdad: Ni la sentí.

Eso si, a los dos minutos, empecé a temblar como si estuviera durmiendo desnudo en la Antártida. No se si era frió, si era cagazo, nervios o que, pero no paraba de temblar. Por un momento cerré los ojos e intente tranquilizarme, respire hondo por un par de minutos y el tembleque desapareció. Cuando abrí los ojos no había nadie en el lugar y comencé a retemblar nuevamente y esta vez con mas frecuencia. Un frió recorría todo mi cuerpo y mis dientes se golpeaban entre ellos, como si alguien me hubiera robado el choclo que estaba comiendo. En ese momento, se acerca el indio y me pregunta como va la cosa. Por fin una cara conocida…

Luis Amado, más conocido como el indio, es medico cirujano, un hombre tranquilo y sobre todas las cosas un profesional de la puta madre. Esta vez se enfrentaba a la difícil tarea de reacomodar el quilombo acumulado durante quince años en mi pie derecho.

El hombre sin pedir permiso, empezó a manipular mis piernas ya dormidas y me informó que el tembleque era normal y que en unos minutos más se me pasaría. En lo alto de la pared un reloj marcaba las 8.16, hora en la que vi por ultima vez mis piernas y las caras de los médicos.

Una manta verde tapaba mi visión y lo único que veía era ventanas a mis costados que exteriorizaban una fuerte lluvía cayendo sobre la ciudad y por detrás de mi cabeza una serie de aparatos y monitores indicaban que mis pulsaciones oscilaban entre las 104 y 113 por segundo. La radio ya no se oía tan clara como antes y las voces de los médicos me daban a entender que estaba todo listo. Bien despierto y ya sin temblar, escuche las palabras mágicas: BISTURI…



[1] Las estadísticas indican que en los últimos 15 años he respondido a la misma pregunta más de un millón de veces y especialistas en el caso afirman que la tendencia a preguntas similares van en aumento.

[2] Por causas que todavía se investigan, no puedo afirmar por que todo el mundo relaciona mi problema a un accidente en motos. Pero un 80% de las personas que indagan ¿Qué te paso en la pierna?, acompañan su pregunta de un “Seguro te caíste de la moto”.